Estos organismos fotosintéticos tienen capacidad para capturar una fracción de la energía procedente del sol que utiliza para generar nutrientes y garantizar su propio desarrollo. Para ello, la energía solar capturada realiza un complejo ‘viaje’ químico en comunión con distintas moléculas del metabolismo celular de la microalga, algunas de las cuales tienen valor como combustibles o pueden ser convertidas en tales mediante transformaciones químicas sencillas.
Actualmente, la investigación se está llevando a cabo en el Centro Internacional de Estudios y Convenciones Ecológicas y Medioambientales (Ciecem), en Almonte y gestionado por la Universidad de Huelva. Además, cuenta con el apoyo financiero del Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) del Ministerio de Economía y Competitividad.
Los investigadores han tomado como muestras nuevas especies de microalgas de los entornos naturales de Refinería La Rábida “capaces de fijar CO2 mediante la radiación solar”. De las obtenidas, la microalga “más prometedora” acumula alrededor de un 35 por ciento de lípidos potencialmente útiles para producir biodiésel.
Fuente: rdipress.com