Hoy miércoles estará en la UAH para impartir una conferencia en el Paraninfo, titulada “España- América Latina: oportunidades ante una coyuntura de cambio” y se reunirá con otros miembros del gobierno rectoral, entre ellos la vicerrectora de Relaciones Internacionales, Elena López.
En esta entrevista Enrique García Rodríguez habla de lo que más sabe: la economía en América Latina, y los lazos de CAF con la UAH.
-En este viaje por Europa ha dejado un importante hueco en su agenda para participar en actividades promovidas por la UAH, entre ellas un encuentro multilateral sobre América Latina y Europa. ¿Cómo están las relaciones entre estas 2 áreas en estos momentos?
-A pesar de la difícil coyuntura económica que atraviesa Europa, creo que es muy importante no perder de vista el medio y largo plazo. En este contexto, es clave que se fortalezcan las iniciativas entre ambas áreas. El factor asiático ha significado para América Latina y, sobre todo, para América del Sur, un empuje importante al crecimiento, pero América Latina no puede ni debe dar la espalda a una Europa con la que mantiene relaciones con raíces muy profundas a nivel histórico, económico y político. Creo que hay que dar un nuevo impulso.
-CAF es una entidad fundamental en un momento crucial para América Latina...
-Sí, no hay duda de que América Latina vive un buen momento y eso se debe a 2 factores: por un lado, la región aprendió de los errores aprendidos, que nos condujeron a procesos inflacionarios altos, a una alta deuda externa, a una crisis intensa en materia financiera. Ello obligó a tomar medidas duras de reajuste en el corto plazo, pero la década de los 80, la llamada ‘década perdida de Latinoamérica’ nos ayudó a aprender la lección y en este momento podemos decir que tenemos unos criterios macroeconómicos muy adecuados, en general, en la mayoría de los países.
Por otra parte, también existen unos criterios bastante conservadores del sistema financiero.
Esto, unido al impacto que ha tenido China sobre nuestras economías, ha provocado un crecimiento muy importante de las economías latinoamericanas, con una media del 4-5%. Pero no hay que olvidarse que para los crecimientos sean sostenibles tienen que estar basados, más allá de las cifras macroeconómicas, en la estructura productiva de un país y creo que en ese sentido todavía queda mucho por hacer en América Latina.
-¿Cuáles son los retos, a medio plazo?
-El primer reto es mantener la política conservadora en macroeconomía, que no se caiga en tentaciones de generar desequilibrios, pero después hay que transformar la economía hacia un modelo productivo en el que tenga más peso el conocimiento, la tecnología... Tenemos que pasar de un modelo de ventajas comparativas a un modelo de ventajas competitivas. Necesitamos más inversión en ámbitos como la educación, el estímulo al emprendimiento y a la creación de cadenas productivas de iniciativa privada.
El tercer desafío, más allá de fortalecer la demanda interna, pasa por mejorar la inserción internacional de la zona, con la apertura de nuevos mercados en el mundo y, para esto, necesita atraer recursos externos y requiere de mayores flujos de capital, y eso significa más inversión extranjera.
Por último, es necesario también hacer avances en la institucionalidad, tanto pública como privada, promoviendo la transparencia, las reglas de juego claras, y fomentando gobiernos corporativos y las relaciones intergubernamentales con los agentes económicos y sociales.
Y, desde luego, no podemos ser autocomplacientes. Hemos podido vencer la crisis de 2008 sin muertos y heridos, hemos pasado estos 2 últimos años con crecimiento económico, pero no debemos bajar la guardia.
-La Universidad es necesaria para afrontar estos retos de los que habla
-Sí, nosotros somos un banco de desarrollo, pero somos mucho más que un banco. Tenemos por objetivo promover el conocimiento en todas sus vertientes, en producir intelectualmente plataformas de análisis y debates. Y, en ese contexto, se integran nuestros convenios con universidades. En esta ronda por Europa firmaremos convenios con La UAH y también con la Universidad de Oxford y el Sciences Po de París. Estamos muy complacidos de que una Universidad con el prestigio de la UAH sea uno de los aliados estratégicos de CAF en estas políticas de abrir nuevas puertas al conocimiento y al análisis.
Yo destaco este acuerdo con la UAH porque le aporta a CAF un tamiz mucho más interesante, porque ganamos en el ámbito de la producción intelectual y en la influencia que tiene nuestro banco en el desarrollo de políticas públicas, con un criterio académicamente sólido, con neutralidad, siempre con neutralidad, pero con todo el rigor, lo que hace que nos estemos convirtiendo en un referente de opinión para los países de nuestro entorno.
Fuente: www2.uah.es